Buscar este blog

28 octubre 2022

abedules


 A partir de ésta obra, que yo recuerde, no se sabe porqué, comencé a introducir en mis cuadros mucho más color, de forma que pasaron de acoger fielmente los tonos naturales que mi ojo percibía a ser sustituidos por otros más personales e imaginarios.....la simple evolución qué, a todos los que creamos algo, sin darnos cuenta nos va acompañando lentamente en nuestro quehacer. Es por ello que el pequeño hallazgo que representó quedó anidado en los archivos de mi mente y dirigieron durante mucho tiempo mi forma de pintar, unas veces de forma equilibrada y otras casi desbocadas.

Este que vemos, finos abedules a punto de reverdecer con las primeras hojas primaverales, es sereno en forma y en color, digamos que es de los equilibrados y su luz se debe a los blancos y al difuninado acuoso de casi todas sus partes. Para mi gusto le sobra el arco del puente asomando a la izquierda, pero ahí queda.

02 agosto 2022

Pechón -2 - 1999


 vista del lado de poniente en un sofocante día de Julio con la playa totalmente descubierta en bajamar. Una pequeña figura al borde del mar marca la escala de la escena. La playa de Pechón ó de Amió, que es su verdadero nombre, fué otro de las grandes sorpresas en nuestras excursiones por el litotal cantábrico de esos años. A medida que subía la marea, las olas de ambos lados extrechaban el arenal hasta que finalmente ambas aguas con su olejaje concurrían para regocijo de todos nosotros...una playa la mar de divertida.

yates - 1999


 dos veleros de regata escorados a babor con buena mar. Una bellísima visión !

A tal efecto transcribo aquí unas líneas escritas por Joseph Conrad en su obra The mirror of the sea, traducida al castellano en 1981 por Javier Marías Franco :

......son aves del mar, que navegan como si volaran, y en ellas el deslizamiento sobre el agua más parece una función natural que la manipulación de un artificio de invención humana. El aparejo de velas aúricas, en su sencillez y en la belleza de sus formas cualquiera que sea el ángulo desde el que se mire, es, en mi opinión, inigualable........ríe uno de puro gozo al contemplar una de sus elegantes maniobras, exactamente igual que si se tratara de una bella muestra  del agudo ingenio y la graciosa precisión de una criatura viva. 

playa en Ajo(Cantabria) - 1999


 pastel que representa un rincón , todavía virgen en ese año de 1999,  de la famosa playa de Cuberris en Ajo (Cantabria). El buén hacer del pastel me ayudó a conseguir aceptablemente esa variedad de tonos verdosos que caracterizan el paisaje norteño que siempre piden el complemento de los tonos morado-violáceos aplicados con discreción.

el borde del pantano -1999


 lo podíamos también llamar trigales junto a los pantanos. Es una obra en la que quise establecer un fuerte contraste entre los trigales, todavía tiernos y verdes y deslumbrados por la luz, y el ambiente un tanto sombrío e inascesible del bosque pantanoso en el que una abertura deja penetrar algo de la claridad reflejada desde el fondo.

playa de Pechón - 1998


 una de las últimas playas del extremo occidental de Cantabria, ofrece una curiosa singularidad al estar bañada por el mar no frontalmente, como es habitual en la mayoría de éstas, sino por ambos lados, poniente y levante; realmente conforma un verdadero itsmo entre el acantilado y una pequeñísima isla rocosa y de poca elevación de nombre Sarnosa, de ahí el que tenga dos lados, esto es, dos playas. A la pleamar la playa desaparece cubierta por entero mientras las aguas rompen envolviendo con sus olas lo poco que queda de la isleta.

Es pués una playa para ser disfrutada solo en bajamar o dejándose acariciar por el suave oleaje de ambos lados en los primeros momentos de la subida. 

Pinté esta escena de la playa de levante en un día gris y ventoso, algo no infrecuente ni siquiera en verano en el Cantábrico. Las rocas tenían ese tono marrón negruzco empapadas del vapor y la sal que llegaba del oceano plomizo empujados por el viento del norte. La banda blanca de la espuma rompiente de las olas me permitió introducir en el cuadro un elemento esencial para liberarle de un primer plano excesivamente monótono.

el Teide - 1998


 de nuevo otro pastel y de nuevo el Teide de Tenerife, que posiblemente volverá a aparecer en este blog alguna vez más. Aquí, un día nublado, sin contrastes de luz, da lugar a una escena fría y algo triste, donde el magnífico volcán se yergue oscuro y tenebroso.

La pintura al pastel ofrece grandes ventajas en su ejecucción, al menos al compararlo con la acuarela. La principal, que también se puede aplicar al óleo, es su facilidad de superposición y acumulación a la hora de aplicar el color; siempre es posible modificarlos y ocultarlos, tapar o corregir, aún cuando su abuso  hace tornarlo (el color) invariablemente al gris o al negro. Además sus difuminados suelen ser suaves y delicados y se mezcla bién, dando lugar a una gran variedad de tonos.