Buscar este blog

Mostrando entradas con la etiqueta 1980. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta 1980. Mostrar todas las entradas

17 marzo 2022

mis amigos del tibet - 1980



un retrato, una composición ambientada en el Nepal, ó en alguna zona del Himalaya, como excusa para pintar rostros humanos. Un primer plano más elaborado y un segundo como fondo que arropa a los tres primeros formando un grupo homogéneo. Las rocas posteriores creo que se adaptan bién con su colorido a casi todas las vestimentas y hacen destacar, las unas y las otras los intensos todos tostado-rojizos de los personajes. De todos ellos salvaría solo dos, el niño con gorra de la derecha que nos mira algo inquisitivo pero tranquilo,y que con su tez bermeja evoca la pureza de la vida en las montañas y el más pequeño justo en el centro de la segunda fila, por el vano de luz intensa y difusa que lo envuelve y la blancura de sus ropas. 

El resto, salvo algunos detalles algo más acertados, es un poco simple excusa para llenar huecos sin ninguna pretensión ni dedicación. Tuve el atrevimiento de ponerme yo mismo junto a Virginia, mi mujer, en el lado derecho del fondo, asomando nuestras cabezas para salir en la foto, !a imitación de otros grandes pintores!, cosas de la edad.

  

el lord - 1980


 nuestro perro de caza, el Lord, incorporado a la familia desde recién nacido, era uno más entre los cachorros de la última camada de una perra inglesa de Avila cuyo propietario, Rufino, cazador también como los hubiera, era un gran amigo de mi padre. Su estampa era, desde luego, la de todo un lord, por su figura, finura y elegancia de movimientos que adquirían toda su plenitud cuando, gran trabajador, llegaba al cazadero; allí era el rey, la estrella, con sus galopadas concienzudas, sus quiebros rapidísimos y, sobre todo, sus muestras repentinas. El mérito no era de sus amos, creo yo, sino, indefectiblemente, de su sangre, de su raza, ya que estos dones los tuvo, sin ningún tipo de adiestramiento por nuestra parte, desde el primer momento que comenzó a cazar, al igual que sus padres y sus abuelos. Murió el mismo año en que falleció mi padre y lo enterró mi hermano Enrique en la cima de esos cerros altos de Aldeavieja que se ven en el cuadro.


02 marzo 2022

alberto en la fresneda - 1980


 Alberto, mi hijo mayor, desbocado y todavía falto de control, en una de sus primeras carreras por las grandes praderas de la Fresneda, que reverdecían y se engalanaban con multitud de flores cada primavera. Comienzo de una vida nueva y comienzo del buén tiempo en ésta escena con la que traté transmitir la tibieza y serenidad que se siente descansando, ó corriendo, envuelto en el aroma de las plantas y bajo la gasa difusa de las nubes. Aquí estuvimos iendo muchos fines de semana con los niños en las cuatro estaciones de año sin importar el tiempo que hiciera. Para todos nosotros, un paraíso para el recuerdo.

costa de comillas - 1980



 cuando dejamos de veranear en Aldeavieja y trás la muerte de mi joven madre, iniciamos con mi padre una larguísima tradición que se repetiría ya, verano tras verano, hasta hoy mismo, el mes en Comillas,  pequeño pueblo encantador de la costa occidental de Cantabria con sus lluvias, su verdor constante, su carácter norteño y sobre todo, su mar. De la meseta castellana, amarilla y seca, al borde del mar Cantábrico, gris y húmedo. Un cambio radical que desde el principio nos hechizó y que supondría en mi caso el hallazgo de un nuevo filón de bellos motivos para coger pastillas y pinceles e ir a su encuentro.

Este cuadro posiblemente sea uno de los primeros allí ejecutado y, como no podía ser de otra manera, tiene como motivo el mar, solo mar y algunas rocas de la parte inferior de los acantilados. Recuerdo casi exactamente el  lugar desde el que lo pinté en una mañana ventosa de marejada del noroeste.

Un tema como éste, os lo imaginais, solo tiene dos momentos de tranquilidad: al hacer la costa lejana, en éste caso el cabo de Oyambre y al pintar las rocas inmóviles del primer plano. El resto, el oleaje, en contínuo hacerse y deshacerse, se construye diríamos que con la propia imaginación, reteniendo en la mente de forma instantánea una forma, una ola por ejemplo, ejecutando sobre el papel rapidísimamente lo que puedes, esperando otra imagen similar que retienes y acoplas a lo pintado y asi poco a poco hasta llegar a completarla tras unos últimos retoques más tranquilo.

Quiza lo más importante es tener bién definidas las zonas de blancos, espuma. y respetarlas en todo momento; si se pierden por descuido al paso de pinceladas, vale más que comencemos otro cuadro y tiremos éste. Para la espuma de la ola rompiendo bastó con dejar sus blancos y simplemente difuminar con el pincel limpio todo su contorno hacia fuera y mejor con el mar aún ligeramente húmedo.

Afortunadamente el mar de esta escena no tenía demasiados elementos efímeros y no fué mucha la tensión y riesgo. Quedo pasable, un poco monótono el color del agua, y en general todo el cuadro, pero, por otro lado, ésto mismo quizá le aportó parte de la palidez y enturbiamiento de los días borrascosos.

   

la fresneda (aldeavieja) - 1980



 Pensareis que peco de reiterativo con este tema de la ya famosa Fresneda, es verdad, pero quería mostrar este cuadro porque es una versión más real y fidedigna de éste paraje. Para ello, por comparación, incluyo en esta entrada las de las otras dos ya expuestas ;

https://draft.blogger.com/blog/post/edit/7042582374159806099/3925746669416749503 

https://draft.blogger.com/blog/post/edit/7042582374159806099/7583411061631004819