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31 marzo 2022
playa de Buelna - 1986
acuarela de una pequeña y recogida playa de Asturias perteneciente al pueblo de Buelna en la zona oriental de esta región, próxima ya a Cantabria. Se trata de una ensenada guarnecida por suaves acantilados y con un islote rocoso característico que es el que aparece en la acuarela. Esta fué realizada desde la misma playa en una deliciosa tarde de verano creo que el año 1986 ó quizá un año antes. La fecha la calculo por la edad estimada de mis tres hijos, según los veo en el cuadro. Falta el más pequeño, David, qué aún no habría nacido. La chica, con chaqueta roja, es Virginia, mi mujer. Posiblemente sería también el mismo día que descubrimos esta playa, una sorpresa inesperada. Era la tónica en los veranos que pasábamos en la villa de Comillas, uno detrás de otro desde que nos casamos y hasta hoy, en que seguimos todos embrujados por la costa norte de España : las excursiones vespertinas en busca de nuevas playas ó de nuevos pueblos y de las que jamás volvíamos decepcionados. Concretamente, ésta nos sedujo nada más verla, y además recuerdo que estaba desierta, !no había nadie!. Después hemos vuelto muchísimas más veces, solos ó acompañados por todo el familión de hermanos y sobrinos, bañándonos la mayoría de las veces con sol ó bajo la lluvia templada estival tan deliciosa en el Cantábrico. Pero aquel primer día no lo olvidaré. Queda además el cuadro.
Este se vendió hace mucho y creo que para en un pueblo asturiano no demasiado lejos de éste lugar. El ferrocarril de vía estrecha, FEVE, pasa muy cerca de aquí, pero ésta playa queda escondida. Por carretera es muy cómodo alcanzarla.
30 marzo 2022
eucaliptos - 1986
eucaliptos más bién jóvenes junto al pueblo de Ruiloga, al borde de unos peñascos calizos que delimitan un pequeño prado propiedad de unos amigos cántabros de toda la vida.
Creo que sí parecen eucaliptos en sus primeras fases de crecimiento cuando todavía conservan el tronco delgado, sin engrosar; en pocos años el volúmen de éste aumenta lo suficiente para su aprovechamiento, con lo cual le convierte, como sabeis, en una especie industrial de la que se benefician los pueblos de la zona. Los ecólogos y entendidos del tema siempre lo han considerado un intruso muy dañino para los suelos en que se asienta, pero como siempre privan más los beneficios económicos más o menos inmediatos que aporta. A pesar de todo hemos de decir que su especial aroma, que esparce sin límites por sus bosques y más allá, es muy agradable y baña toda la región de su olor característico.
Hablando de éste cuadro, debeis perdonarme la poca atención y destreza que demostré a la hora de pintar las rocas del primer plano. No quise quitar protagonismo a los árboles pero tampoco es eso, casi puedo decir que me las quité de encima sin más.

