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01 marzo 2022

perdidos - 1973



 tierras de labranza de secano, probablemente cereal, abandonadas tiempo atrás y cubiertas por maleza seca. Pintado una tarde del estío caluroso de Aldeavieja, me sedujo el efecto que producían las sombras paralelas en fuga, muy tenues, recuerdo de los surcos que otrora lo llenaron.

La pintura al aire libre, sobre todo la acuarela, exige sobre todo sencillez y economía de pinceladas, lo cual es producto de una previa concentración y observación atenta del paisaje. En este caso la brillantez de las paja exigía una reserva máxima de los blancos del papel, tanto más cuanto más lejano pintáramos. El color y las formas quedaban para el primer plano. Así lo intenté y creó lo conseguí. Ya solo bastaba rematar en la distancia con el bosquecillo del Robledal y perfilar al fondo la sierra de Aldeavieja.



 suavemente 


oak creek river - 1973



 Sí existe un cañón con ese nombre en el estado de Arizona, Estados Unidos, y a la vista de unas fotografías realmente bellas que cayeron en mi poder, combiné elementos para tratar de reflejar la pureza de una naturaleza salvaje y virgen. Además era una de las primeras veces que intentaba reproducir aguas en movimiento, sin llegar a ser verdaderamente turbulentas; el blanco del papel es un gran aliado del acuarelista y en esté caso lo demostró; unos simples toques oscuros para las rocas del río y algunas pinceladas azul verdoso resolvieron el problema. La corriente del primer plano salió aceptable trabajando oscuro sobre claro con el papel en su fase final de secado. 

La vegetación de las copas de los árboles quedó aceptable mediante manchones verdos-grises de varias intensidades ligeramente difuminados en papel húmedo dispuestos aquí y allá sobre troncos y ramas previamente pintados. El fondo con la pradera amarillenta juega un papel esencial, acompañando con su brillantez a la espuma blanca de los saltos de la corriente y la ausencia de cielo convenía para concentrar al espectador dentro de la hondura del paraje.