El contraste de colores, su variabilidad y riqueza hacen del paisaje canario un paraíso par cualquier entusiasta de la pintura. Estas cualidades todavía se ven incrementadas en las dos islas más oreintales del archipiélago, Lanzarote y Fuerteventura.
De ésta última extraje este paisaje qué, como veis, quedó al final algo frío y desalentador, pero todavía participa de ese contraste del que os hablo. Además se trata de una isla poco poblada, condición que sí refleja la pequeña alquería blanca del centro del cuadro.

