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01 marzo 2022
olmos en la estepa - 1972
Apunte en tonos ocres-rojizos en busca de la profundidad y serenidad de cualquier estepa. Puede tratarse de Castilla y al mismo tiempo de Rusia, pero los dos árboles, yo digo olmos, impresionan por su soledad. como dos fantasmas que destacan en la bruma de un día gris.
fuerteventura -1971
El contraste de colores, su variabilidad y riqueza hacen del paisaje canario un paraíso par cualquier entusiasta de la pintura. Estas cualidades todavía se ven incrementadas en las dos islas más oreintales del archipiélago, Lanzarote y Fuerteventura.
De ésta última extraje este paisaje qué, como veis, quedó al final algo frío y desalentador, pero todavía participa de ese contraste del que os hablo. Además se trata de una isla poco poblada, condición que sí refleja la pequeña alquería blanca del centro del cuadro.
pico del moro almanzor (al revés!) - 1971
Para los que conozcáis el mazizo de Gredos, ésta vista del circo, en cuyo fondo se asienta su encantadora laguna glaciar, os será muy familiar, excepto que notareis algo anómalo verdad?. Claro, me confundí de sentido, la pendiente debe caer justamente en el otro sentido y la crestería que conforma los llamados Tres Hermanitos estarían justamente a la izquierda del pico y no a su derecha. En una palabra, está a revés, como así me lo advirtió inmediatamente mi hermano, pero.... ya no hubo remedio.
Aunque demasiado concurrida en el buén tiempo, la marcha es amena y al alcance de cualquiera. montañero ó no; animaros porque merece la pena pasar una noche en tienda ó vivac ó, para los más comodones, en el refugio existente previa reserva.
el cuadro es algo soso de color y medianamente resuelve las fragosidades que definen el complicado relieve rocoso.
azules y agujas - 1970
como continuación al asunto que inicié en la anterior entrada ("entrada al cañón"), aquí he intentado aplicar alguna de sus reglas para hacerme con estas agujas de montaña qué creo que son de la cordillera alpina.
Así, establezco el contraste cielo, muy azul, es decir, zona oscura y roca+nieve, zona iluminada. Esta última con sus sombras arrojadas, nunca oscuro fuerte, aunque en algún caso así lo percibamos, sino transparentes y bién delimitadas. Aquí son azules , del tono del cielo que se refleja en ellas y por la propia nieve. Sobre la roca son también azules pero toman algo del color rocoso y de su complementario, como es ley habitual.
Tambíen aproveché el ejercicio para ejercitarme en pintar la morfología de la roca, que conviene dibujar lo mejor posible a lapiz antes de acuarelear, cosa que facilita mucho las cosas. Tu propia imaginación puede suplir a la realidad, pero solo si ya has visto mucho de esa realidad y eres capaz de inventarla con buenos resultados. Yo aún no tenía ni mucho menos esa capacidad y me limité a copiar todo el relieve que se produce en las rocas por acción de la lluvia, el hielo, los desprendimientos ctr.
Las variaciones en le color de las rocas, este color nunca es homogéneo, debidas a la diferente composicion química de las sales en ellas disueltas, deben tenerse en cuenta para una mayor riqueza de toda la escena.
entrada al cañon - 1970
ensayo para el aprendizaje de la ejecución práctica de paredes rocosas y su integración en el paisaje; condición de partida: escena bién soleada.
Necesariamente debía enfrentar zonas iluminadas con otras de sombra. Las sombras definen la luz, casi siempre. Todos los pintores clásicos hasta la edad moderna han echado mano de las sombras para crear luz, empezando por Caravaggio y pasando por Ribera ó el Greco, éste de forma portentosa, hasta llegar al mismo Dalí, luminoso hasta el extremo a base de pequeñas insinuaciones de luz en los puntos precisos.
Aquí, en ésta de escena de montaña semidesértica, resolví la cuestión definiendo una zona bién sombreada, la inferior y otra, la superior, iluminada, en la cual la franja verde muy clara del arbolado es definitiva al establecerse como una banda de separación entre ambas, amén de que creo le da mucha más viveza al paisaje. La proporción luz/ sombra debe establecerla el artista previamente pués va a marcar el relieve, el contraste y la luminosidad.
Otro punto a tener en cuenta, cosa que he obviado en muchas ocasiones y el resultado ha sido desastroso, es que las zonas sombreadas nunca son totalmente oscuras, siempre dejan entreveer algo de claridad, de color ó de formas, incluyendo en éstas incluso los sombras densas arrojadas que nuestro ojo vé totalmente como el carbón; incluso éstas, a la postre, quedan mejor algo atenuadas.
(naturalmente no rige en ve la pintura moderna no figurativa, que se ve oprimida por pocas normas y es lo que la convierte en algo excepcional)
ciervas - 1968
pequeño cuadro realizado con lápices acuarelables, de técnica diferente a la acuarela normal, algo más controlable, pero casi carente de una de las mejores cualidades de ésta segunda....!la transmisión de la mezcla de colores para que entre ambos, agua y papel, la lleven a cabo por su cuenta...y riesgo!.
El resultado, podeis ver, suele ser mas "rayado", se ven más los lapicerazos, las lineas, pero habrá sin duda mucha gente que lo prefiera. Es posible también que yo no haya sabido sacar el verdadero partido a los lápices en cuestión, pero bueno, ahí queda esa estampa con las dos ciervas observándonos muy atentas enmarcadas en ese fondo luminoso.
iglesia de santiago (avila) - 1968
entre las primeras estribaciones del Sistema Central y el promontorio en el que se asienta la ciudad castellana de Avila se extiende un fértil y extenso valle, el valle Amblés, por el que discurre hacia la ciudad el río Adaja, por aquí aún no muy crecido lo cual no impide que, en contadas ocasiones, inunde medio valle con desbordamientoss súbitos y espectaculares; yo, de niño recuerdo todavía el espectáculo que desde las ventanas de mi casa veíamos de un valle Amblés blanco y brillante, mientras otras veces era blanquísimo, congelado y yerto trás la nevada nocturna. En fín, se vestía según dictaba la estación y las circunstancias metereológicas y era en cierto modo quien acompañaba el calendario anual.
El cuadro así pués tiene dos propósitos: uno mostrar el valle y la altiva sierra de la Paramera como fondo y otro la iglesia en primer plano. Según he leído es de estilo románico aunque se cocluyó ya en pleno siglo XIV y, como podeis ver, destaca por su bellísima torre octogonal con ventanas en sus ocho caras. En conjunto la obra es aceptable con pinceladas sueltas y breves en el valle, una buena degradación hacia los fondos y mucha luz en los primeros planos; las sombras todavía algo negritas, con ausencia total de azules.






