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11 abril 2022

la casa del gato con botas - 1984


 No sé con exactitud cual es el verdadero nombre de esta mansión, en Comillas se refieren a ella citando el lugar en que se asienta, el Prado de San José, pero nosotros rápidamente aludimos a ella con el nombre al qué, uno de mis sobrinos, el primero que llegó a este mundo, Nacho, bautizó nada más verla: la casa del Gato con Botas, el del cuento. Me imagino que otros niños la habrán nombrado con cosas parecidas ya que su fantasiosa singularidad se presta a ello.

Si sé que se encuadra dentro de esa arquitectura de finales del XIX y principios del XX, ecléctica por supuesto, y con un regusto gótico, muy extendida por los países anglosajones donde son numerosas las villas de este estilo. En España no vereis demasiadas. Del mismo arquitecto que la que vemos, los sevillanos conoceran indudablemente la Casa Sundheim, que podría recordar a ésta, aunque mucho más formal y sin contar con el encanto y los caprichosos detalles que adornan nuestra joya comillana. 


05 abril 2022

familia en Oyambre - 1989


 mi familia al completo disfrutando !en solitario! de una tarde de playa en Oyambre (Cantabria). En ese año el mayor de los hijos, Alberto, el más alto, claro, debía andar por los diez u once años.

Al cuadro, como veis, le falta un color, casi siempre indispensable: el azul; al menos siempre que haya sombras, estas deben insinuar este tono y aquí pequé de novato y la escena, aún estando bién iluminada, queda grís y quemada. Por contra, para los que nos conocisteis en esos años, si estoy satisfecho de poderse reconocer a cada uno simplemente por sus rasgos fisonómicos, sin rostros visibles.


Santander - 1989


 un pedazo del acantilado que cierra la playa de Mataleñas por su derecha, playa que, sin ser pequeña, no tiene la gran extensión de la tan renombrada del Sardinero que corre paralela a la misma ciudad. Ambas, junto con la de la Magdalena, las tres de una arena fina y dorada, se encuentran dentro de ésta bella ciudad de Santander, en el norte de España.

la rotundidad y belleza de cortes de los estratos rocosos que se superponen en este acantilado atrajeron siempre mi atención y procuré usarlos como protagonistas del inmenso paisaje marino que se desarrolla por encima de los mismos; por ello los situé en primer plano y remarqué todas sus líneas de rotura con sus propias sombras naturales. Además, para reforzar este efecto, me abstuve de pintarlo al completo, hasta su punta, cosa que habría volcado toda la escena hacia el mar abierto en la izquierda y el acantilado habría pasado a ser solo un elemento más del paisaje.

 


04 abril 2022

alcazaba - 1988


aquí podemos ver uno de los recintos defensivos amurallados más importantes de la arquitectura Andalusí, comenzado a construir a mediados del siglo X y orgullo de la ciudad litoral española de Almería, que se desarrolla a su amparo. En el cuadro podemos ver una de sus sólidas torres cilíndricas, posiblemente la llamada Torre de la Pólvora, que, como su nombre indica, contenía el polvorín. A título de anécdota, en ella se instaló uno de los primeros pararrayos, ya en el siglo XVIII, como medida preventiva trás su explosión por la caída de un rayo. Hoy día todo el conjunto ha sido restaurado y es visita obligada por su monumentalidad, el encanto de sus jardines interiores y el dilatado panorama de la ciudad que se ofrece desde sus atalayas.

La obra que estais viendo, aparte de la propia Alcazaba, viene a ser una excusa para representar el árido y seco entorno sobre el que se asienta. Por ello he insistido en los tonos grises y ocres rojizos y me he permitido introducir un pequeño árbol, sin hojas y un tanto escuálido, que podría ayudar a reflejar este ambiente.  

 

chicos en Ucieda - 1989


 tres chicos se están metiendo en una irresistible balsa del río Ucieda que recorre el maravilloso parque natural de esa misma denominación y que frecuentábamos en nuestros veranos norteños. Su lecho está salpicado de rocas en muchos de sus tramos, la mayoría envueltas en verdín y resbaladizas, lo que obligaba a hacerlo siempre con mil precauciones, pisa aquí, pisa allá, hasta echarse ya libremente a nadar. El agua estaba siempre muy fría pero también dulcemente tonificante  y la sensación de relajación total y fortalecimiento trás el chapuzón era algo tan placentero como sentir el paraíso. Ucieda en muchos de sus rincones es, efectívamente, un auténtico paraíso vegetal donde uno cree estar compartiendo la naturaleza con nuestros antepasados primitivos: árboles frondosos, algunos imponentes, y una maleza intrincada y excesiva revestida de musgos y líquenes por doquier y adornada de florecillas de todo tipo, todo ello envuelto en una atmósfera gris y acuosa, te cautivan de tal modo que congelan tu tiempo y te llevan a un estado de plenitud total.

Trás esta presentación y volviendo ahora al cuadro, puedo deciros que intenté reflejarlo a base de crear un ambiente verde, vaporoso y cerrado, un enclave escondido pero penetrado por el resplandor manso y liviano de una mañana gris, resplandor que se deposita en cada uno de los elementos que componen la escena, bosque, rocas, agua y niños.

Inés - 1988


 retrato de mi hija Inés posando envuelta en una gran toalla en la playa. Creo que logré sacar su fisonomía bastante bién en esa edad en que se es todavía una niña; su gesto y la forma en que se arropa indica, estareis conmigo, que la pobre estaba algo aterida y muerta de frío trás salir del mar, lo cual suele ser lo normal en las playas del Cantábrico.

pesqueros - 1987


 dos pesqueros se hacen a la mar desde algún lugar de la costa de Groenlandia con ligera bruma y algo de mar movida. Pinté como veis un litoral alto y montañoso y la neblina me ayudó a establecer la distancia entre las dos embarcaciones y por ende detallar ligeramente el aparejo de la delantera.